El Gobierno confirma que dos guardias civiles espiaron a Manuel Pizarro.
Claro está que no sólo se trata de una operación empresarial, sino que los diferentes intereses en juego, han llevado esta lucha demasiado lejos. Tanto que, al más puro estilo de las series policíacas, ha habido espionaje, robos e, incluso avisos de bomba en la sede de Endesa.
Ante todos estos sucesos, Pizarro, que ha liderado una defensa numantina de la eléctrica, se ha visto personalmente afectado al ser víctima de un seguimiento por parte de dos agentes el pasado 20 de febrero. Curiosamente, la fecha en la que se produjo este seguimiento coincide con la Cumbre hispano-italiana celebrada en Ibiza, donde, según ha denunciado el PP, se allanó el camino para que, sólo unos días después, Enel hiciera su incursión en Endesa.
En la eléctrica están convencidos de que el CNI (antiguo Cesid) está detrás de ese seguimiento al que fue somentido su presidente, así como del intento de robo perpetrado en mayo de 2006, cuando unos supuestos delincuentes comunes accedieron a la quinta planta de la eléctrica para llevarse los ordenadores del jefe de gabinete de Pizarro y del área de auditoría.
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