La globalización y las nuevas tecnologías han disminuido el peso de las rentas del trabajo en la economía y han aumentado las desigualdades en los países ricos.
El peso de las rentas del trabajo en la economía ha disminuido debido, por una parte, a la globalización y, por otra, a la adopción de nuevas tecnologías. Es discutible cuál de estas dos causas ha tenido más impacto sobre el reparto de la renta, pero la globalización es la única de las dos que es políticamente contestable mediante el voto proteccionista. Si la caída de la participación del trabajo en la renta no se compensa mediante la propiedad de activos o una red de seguridad social, puede fortalecer las posiciones proteccionistas y amenazar la sostenibilidad de la globalización. Por tanto, si el Estado del Bienestar jugó en su momento el papel de mantener la paz interna, hoy día sería necesario para mantener la cooperación internacional.
La globalización y las nuevas tecnologías no sólo han hecho aumentar las desigualdades entre trabajadores con distinta formación, sino que también han hecho disminuir el peso de las rentas del trabajo en la economía. Como la propiedad del capital no está uniformemente distribuida, esta caída de la renta del trabajo se traduce en un aumento de las desigualdades. Asistimos, pues, a un aumento de las desigualdades en los países desarrollados de doble origen.
El peso explicativo de la globalización o la incorporación de las TIC es discutible, pero el único que es políticamente contestable mediante el voto proteccionista es la globalización, por lo que la caída de la participación del trabajo, si no se compensa mediante una extensa propiedad de activos o una red de seguridad social, puede amenazar la sostenibilidad de la globalización.
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